martes, 11 de noviembre de 2014

EL CAMBIO ESTÁ POR LLEGAR

5.

Me había pasado casi toda la noche despierta, observando la gran ciudad y como se íban apagando las luces de los grandes monumentos, siendo alumbrados por la gran luna llena que zurcaba por los cielos y en mi cabeza no dejaba de rondarme si lo que estaba haciendo era lo más correcto o no, llevaba un año ejerciendo la prostitución, por mi vagina han pasado muchos penes de diferentes hombres y mi cartera se había hinchado bastante bien en tan poco tiempo, podría optar por dejar que mi madre me mantenga mientras busco un nuevo trabajo más modesto, pero ¿y si no lo encuentro?

También no dejaba de pensar en Sergio, en su mirada y en lo que podría haberme hecho su increíble herramienta, que bonita era, realmente he visto muy pocas como la de él, era preciosa.

- ¡¡Joder Lola!! deja de pensar en eso,  ¿no tienes suficiente con lo que te ha sucedido?. Me decía a mi misma una y otra vez.

Pepe se encontraba plácidamente dormido a mi lado, roncaba una barbaridad, podría haberse tratado esa ronquera, y dejarme descansar pero no dejaba de pensar ni en mi futuro ni en Sergio.

La noche había transcurrido, Pepe se levantaba y comenzaba a hablar por el móvil con sus subordinados para que le preparásen el desayuno para él y para mí, el cual lo íbamos a tomar en la piscina de la mansión y luego me recogería un coche privado para acercarme al apartamento y finalmente ir a mi casa. Y así había sido, Pepe me había pagado en un sobre los 1.000€ por haberle hecho compañía y me disponía a marcharme de esa increíble mansión. ¿Hasta la próxima?, Pepe se despidió de mí con un hasta pronto, pero yo no estaba muy convencida de ello.

Había llegado a mi casa, mi madre se encontraba llevando a mi niña Yohana al colegio, me desnudaba y me pegaba una buena ducha, aunque la había tomado en la mansión antes de haberme ido, en mi apartamento me había vuelto a colocar el mono de trabajo de limpiadora para no despertar sospecha en la vecindad,  De hecho antes de entrar en la casa había hechado un vistazo a la puerta de mi vecino Sergio por si daba la casualidad de que me lo encontrase saliendo de su casa, pero no había sido así.

Me disponía a tomar la ducha y mi madre comenzaba a entrar en la casa con el carro de la compra y preguntándo si ya me encontraba en nuestro humilde hogar.

- ¿¿Lolaaa?? ¿¿Lolaaa?? ¿te encuentras en casa?

- ¡¡Si mamá!! ya he regresado, estoy en el baño, ¿cómo está Yohana?

- ¡¡Bien hija, bien!! Pero ya sabes, te extraña mucho, llevas un año que apenas tienes tiempo con ella, se que el trabajo es importante pero, ¿no podrías hablar con tu jefe para que te cambiáse el horario de la noche por uno más acorde para que puedas estar con tu hija?

- ¡¡Mamá!! no sigas, ya sabes que cuando llevas poco tiempo en un trabajo no puedes disponer, además estoy bien, se que apenas estoy viendo a mi hija pero estoy seguro que pronto las cosas cambiarán.

O eso me hacía creer yo a mi misma.

- ¡¡Ainss hija!! yo ya estoy muy mayor y no se si podré aguantar más, me da tantísima pena no poder ayudarte más, o hacerte cambiar de idea y que dejes ese trabajo de limpiar calles por la noche y estés más con tu hija que te necesita, tiene tanta energía que no puedo llevar su ritmo, aunque no es nada de mala pero es un torbellino y yo ya no estoy para esos trotes.

- Tengo una buena paguita y con ella podríamos vivir bien las tres, deja de trabajar por la noche, que aunque sea limpiando, la noche no trae nada bueno.

- ¡¡Cállate mamá!! y déjame descansar que estoy muy cansada, eres muy buena conmigo, te estás portando genial pero no puedo permitir que seas tú la que nos mantegas a las dos, y si debo estar toda la noche con la escoba en la mano, lo estaré y punto en boca, además tu paga es para tí y sólo para tí, que debes disfrutar de tu vida. Bueno, aunque eso no era así, la pobre estaba cuidando a mi niña, tal vez debería de echar menos noches y concretar tan sólo algunas citas, pero claro, eso haría sorpechar a mi madre.

Bueno, dejaba de hablar con mi madre y me disponía a echarle una mano en la cocina y en los menesteres de la casa y esperar para intentar ir a recoger a mi hija del colegio.

Estaba llegando la hora de ir a recoger a mi hija, mientras terminaba de realizar un gazpacho para el almuerzo, mientras en la televisión estaban dando las noticias locales y escucharía algo que no me gustaría nada haber escuchado.

- Acaba de ser imputado el consejal Don José Fernández, por supuesta mal versación de fondos públicos,  de hecho ayer se le había visto con una chica, que no era su esposa cenando en un restaurante exclusivo de la ciudad, todo da a entender que el concejal se gasta el dinero del pueblo en chicas de compañía y bla, bla, bla....

Menos mal que mi madre no se encontraba en ese momento frente a la televisión, y la foto en que aparecía Pepe con la chica, no se apreciaba que era yo, pero alguien que me conociera bien, como era mi madre podría haberse dado cuenta. No podía dar crédito a lo que estaba viendo y oyendo por la caja tonta.

Pero esta noticia va a dar mucho de que hablar y no se va a quedar en eso, como sigan investigando, me van a pillar si ó si, algo tendré que hacer pero de momento me voy a calmar e intentaré no trabajar durante unos días para no levantar sospechas, pero claro, ¿cómo hago para ver que no puedo ir a trabajar? Mientras pensaba en las noticias se escuchaba esta otra noticia.

- La empresa de limpieza de la ciudad, se va a poner en huelga indefinida tras no llegar a ciertos acuerdos con el consitorio, ya que este no les paga por falta de fondos, y bla, bla, bla...

¡¡Ufff!! Me puedo salvar por los pelos, tendré una buena escusa para no ir a trabajar  a mi supuesto trabajo, mientras pienso como podría escapar de este embolado que estaba sufriendo y del que me pueden pillar, tan sólo espero que las fotos del consejal no las pongan en Sálvame y si fuera así, las pongan borrosas y apenas me reconozcan. 

En ese mismo instante, antes de salir a la calle a recoger a mi hija, había decidido realizarme un corte de pelo, aún tenía tiempo y no se me daba nada de mal, y pensar en como iba a hacer para no levantar sospechas, de eliminar por un tiempo el móvil de llamadas de clientes y desaparecer del panoráma de la prostitución por un tiempo indefinido mientras pensaba que íba a hacer, ahora si que necesitaría la ayuda incondicional de mi madre y echar mano a mis ahorros de manera moderada.

Comenzaba a prepararme para ir a recoger a mi hija, mientras salía y cerraba la puerta de mi casa, escuchaba la puerta del vecino abrirse, me había girado y hay estaba él, con su mirada de ojos penetrantes y tiernos. Nos habíamos quedado mudos, él se notaba cortado y como que no quería dirigirme la palabra, pero me dió por sonreirle y darle las buenas tardes. En ese instante se me había olvidado lo que me podría caer encima, pero verlo a él con pantalones cortos y camiseta me había puesto cariñosa y a la vez algo tierna.

Él había comenzado a evitarme, le había invitado a entar en el ascensor con una enorme sonrisa y coqueteándole, pero él parecía estar nervioso, tan sólo me había dicho que estaba muy bien con ese nuevo corte de pelo y se marchaba corriendo por las escaleras, eso me había dejado atónita, el chaval se había fijado bien en mí, aunque no parecía que quisiera prestarme atención ya que me estaba evitando y no quería nada conmigo, me sentí desilucionada pero tal vez era lo normal, además pronto se me había pasado ese momento cuando comenzaba a pensar en mi hija y en lo que le había pasado a Pepe.

CONTINUARÁ




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