6.
Me disponía a caminar hacia el colegio de mi hija, esta vez le iba a dar una sorpresa a mi chica, su madre iba a ir a recogerla después de varios meses que no lo hacía, Llevaba mi nuevo look realizado por mí, un corte a media melena, del cual Sergio se había fijado bien aunque no pareciera haberme prestado atención, pero me dijo lo bien que me sentaba.Iba pensando en el desplante que me había hecho mi vecino, en la cara que podría poner mi niña cuando me viera y en si me iban a reconocer la gente por la foto que le habían sacado a Pepe, pero todo iba pasando a segundo plano porque no dejaba de pensar en mi vecino, el por qué había reaccionado así, tal vez era normal, el descubrir que me dedico a algo que tenía en secreto y después del desplante que le había dado por dudar de mí, era muy comprensible su reacción al verme así que comencé a no darle más importancia y centrarme en los acontecimientos que me íban a ir llegando que eran más preocupantes.
Llegaba al colegio de mi pequeña cuando las madres de otros niños comenzaron a mirarme y ver que comenzaban a cuchichear y mirarme, había decidido no prestarles atención pero no podía remediar de vez en cuando mirarlas e intentar percibir que podían estar diciendo, si era algo sobre mí o tal vez me hubieran reconocido por la tele o no, así que un poco alejada que estaba de ellas comenzaría a acercarme poco a poco para intentar escuchar algo pero el ruído de la obra, que estaba cerca, no me dejaba escuchar bien. Tal vez no fuera nada importante pero no dejaba de darle vuelta al asunto de que podrían haberme reconocido.
Pronto se abrirían las puertas del colegio y comenzaron a salir los niños, mi niña no tardó mucho en salir y esperando a ver a su abuela no me había reconocido con el pelo tan corto, pero al ver que me acercaba, se quedaría pensativa y al ver que era su madre saltaría de alegría y corriendo se acercaría a mí con una enorme sonrisa.
- ¡¡Mamiiii!! que alegría verte por aquí.
Verla acercarse a mí fue lo más grande del mundo y eso me hacía pensar más en lo que realmente estaba haciendo, de momento iba a aprovechar que la empresa de limpieza, casualmente, se planteaba una huelga indefinida y que a Pepe lo habían imputado para estar unos días fuera del trabajo y centrarme en mi hija y en ver si podía escapar del mundo en el que me había metido, podría ser sencillo, ya que nadie conocía mi faceta de chica de compañía, salvo Sergio, pero no parecía ser peligroso y bueno algunos clientes pero que apenas conocían mi vida privada y no creo que los viera por algún lugar de la ciudad, sería demasiado remoto y rebuscado que me reconocieran, las fotos que aparecieron en la televisión de Pepe pillado conmigo, apenas se me veía y podrían reconocerme, así que me alejaría un poco de ese mundo y centrarme en mi hija y mi madre que necesitaba algo de ayuda en la casa, era muy mayor.
Mi niña no paraba de enseñarme cosas de las que hacía en el colegio, era una niña muy espabilada para su edad, y los niños de su clase no paraban de saludarla cuando se acercaban, se nota que le viene de la madre ser admirada, de manera inocente, por los niños.
Aún no habíamos salido del recinto cercano al colegio cuando una profesora de mi hija salía del colegio y al verme se acercaba a saludarme.
- Perdone, ¿es usted la madre de Yohana?,
Se acercaba apresurada y con el gesto un poco serio. Era una señora mayor de unos 60 años, era vital, muy refinada y con un aspecto muy estirado y antiguo, pero se notaba que para su edad se encontraba muy vital
- Si, soy yo, ¿ocurre algo?
- No, nada importante, es que como siempre que veía a Yohana era con su abuela, al verla hoy que la recogía una señorita más joven me suponía que sería su madre, tenía curiosidad por saber quien era. Discúlpeme me llamo Doña Teresa, soy la tutora de su hija y me he alegrado de conocerla tan sólo, me siento en la necesidad de comunicarle que su hija es un ser demasiado curioso, cosa que no es nada malo, porque así se le incrementa más la creatividad y el desarrollo mental, pero la he pillado en más de una ocasión intentando mirarle a los niños que es lo que tiene entre las piernas, algo natural en su edad pero no es ya una vez, sino unas pocas y aunque se lo intentaba informar a su abuela, está me reprochaba que su nieta no era de esas niñas. Y al verla a usted me he visto en la necesidad de comunicárselo, no es que sea una cosa mala, como ya le comunicado, pero no se deberías indicarle que eso no está muy bien para su edad. Tal vez si hablase con su padre o que ambos le habléis de la diferencia entre un niño y una niña para que deje de intentar curiosear en horas del colegio, se que es un poco delicado el tema, pero no sabía como poderlo remediar, discúlpeme pero me encontraba con la necesidad de comunicárselo.
¡¡Vaya!!, la noticia me estaba dejando pérpleja, mi hija con tan sólo 4 años ya estaba queriendo curiosear que era lo que tenían los niños y las niñas entre sus piernas, pero al escuchar a Doña Teresa, no podía evitar soltar una carcajada, porque me parecía algo totalmente inocente y cosas de niños que comienzan a experimentar ciertas curiosidades pero sin maldad alguna, pero si era cierto que debía explicarle a mi hija algo de manera sencilla y que no intente seguir con esa curiosidad, al menos hasta que no cumpla los 18 años.
Tras escuchar a Doña Teresa, le contesté:
- Son cosas de niños, o ¿tal vez los niños tampoco les has pillado a ellos intentando subirles las faldas a las niñas para ver que tipo de bragas llevan? pero no se preocupe Doña Teresa que esa curiosidad a Yohana se le va acabar, porque le enseñaré de dónde vienen los niños ya mismo y no de la cigüeña como le intentamos hacer creer...
- Bueno tampoco creo que sea tan necesario tanta explicación, pero como usted vea, para eso usted es la madre, por cierto, su cara me resulta conocida. No se pero me parece haberla visto en algún otro lugar.
- Discúlpeme, tutora de mi hija, pero tengo algo de prisa y debo ausentarme, gracias por la información e intentaré explicarle a mi hija todo lo que esté en mis manos, pero vamos algo podrías haberle explicado a ella, para eso eres la profesora.
Me había parecido que esa frase que le solté a esa refinada señora no le había sentado nada de bien, y la cara que me puso parecía que me iba a fulminar con la mirada, el caso es que me dejó con la duda de porque le sonaba mi cara tanto, ¿dónde me habría visto? Espero que no sea en ningún lugar con algún cliente, y no creo que me haya reconocido porque a la hora que pusieron la foto en la televisión, ella estaría trabajando, la cuestión era que ya me estaba acojonando un poco con el tema de la imputación de mi cliente y que la gente no paraban de mirarme y ahora mi hija de tan sólo 4 años sentía curiosidad por el sexo de sus compañeritos....
¡¡Diosss!! que de problemas me estaban surgiendo derrepente y no sabía como afrontarlos, necesitaba una parada y esperar que el asunto de Pepe no fuera a más porque sino, me veía en un marrón considerable.
Llegábamos a casa, mientras mi hija no paraba de preguntarme cosas, y no sabía como plantearle que dejase de curiosear en los bajos de los niños sin darle mucha importancia pero tampoco dejándola porque aún era muy niña y esas curiosidades sino se frenan pueden llegar a algo que luego pudieramos todos arrepentirnos.
Mi madre estaba en la cocina ultimando los detalles del almuerzo.
- ¿Ya estáis aquí? os tengo preparada un almuerzo que te va encantar Yohana, espaguettis con tomate y atún.
- ¡¡Bieeeen!!
Gritaba mi niña con mucha alegría.
- Hoy es un día muy feliz para mi. Mi mamá ha venido ha recogerme y voy a comer espaguetis.
Mi madre me miraba emocionada, y me sonreía. Me disponía a comunicarle que iba a estar unos días en casa y eso le había parecido genial a las dos, porque así podría estar con ellas más tiempo.
Mientras en la televisión volvían a repetir las noticias de la imputación de Don José Fernández, rápidamente me había coscado y me disponía a cambiar de canal, concretamente a uno infantil para que Yohana se distrajera mientras nos disponíamos a almorzar, no podía hacer que mi madre se enterase y viera las imágenes porque podría reconocerme, ya que una madre conoce muy bien a su hija porque para eso me había parido.
Terminábamos de almorzar y me disponía a descansar un rato, como de costumbre me iba a la cama, esta vez mi niña se venía conmigo porque estaba muy cansada y mi madre, como de costumbre cambiaba de canal para ver a Jorge Javier Vázquez.
Me estaba metiendo en la cama con mi hija y comenzaría a preguntarles cosas del colegio y ver como le planteaba el tema de su curiosidad, pero no sabía como hacerlo, así que me limité a ignorarlo un poco lo que me había dicho Doña Teresa, y a limitarme a reirle las gracias y las ocurrencias que tenía mi hija hasta quedarnos dormidas.
Lo que no esperaba es que mientras dormía mi madre estaba viendo el programa de Sálvame diario y que por lo visto el tema de Pepe, había sido comentado y que mi madre lo había visto.
CONTINUARÁ