miércoles, 12 de noviembre de 2014

EL CAMBIO ESTÁ POR LLEGAR

6.

Me disponía a caminar hacia el colegio de mi hija, esta vez le iba a dar una sorpresa a mi chica, su madre iba a ir a recogerla después de varios meses que no lo hacía, Llevaba mi nuevo look realizado por mí, un corte a media melena, del cual Sergio se había fijado bien aunque no pareciera haberme prestado atención, pero me dijo lo bien que me sentaba.

Iba pensando en el desplante que me había hecho mi vecino, en la cara que podría poner mi niña cuando me viera y en si me iban a reconocer la gente por la foto que le habían sacado a Pepe, pero todo iba pasando a segundo plano porque no dejaba de pensar en mi vecino, el por qué había reaccionado así, tal vez era normal, el descubrir que me dedico a algo que tenía en secreto y después del desplante que le había dado por dudar de mí, era muy comprensible su reacción al verme así que comencé a no darle más importancia y centrarme en los acontecimientos que me íban a ir llegando que eran más preocupantes.

Llegaba al colegio de mi pequeña cuando las madres de otros niños comenzaron a mirarme y ver que comenzaban a cuchichear y mirarme, había decidido no prestarles atención pero no podía remediar de vez en cuando mirarlas e intentar percibir que podían estar diciendo, si era algo sobre mí o tal vez me hubieran reconocido por la tele o no, así que un poco alejada que estaba de ellas comenzaría a acercarme poco a poco para intentar escuchar algo pero el ruído de la obra, que estaba cerca, no me dejaba escuchar bien. Tal vez no fuera nada importante pero no dejaba de darle vuelta al asunto de que podrían haberme reconocido.

Pronto se abrirían las puertas del colegio y comenzaron a salir los niños,  mi niña no tardó mucho en salir y esperando a ver a su abuela no me había reconocido con el pelo tan corto, pero al ver que me acercaba, se quedaría pensativa y al ver que era su madre saltaría de alegría y corriendo se acercaría a mí con una enorme sonrisa.

- ¡¡Mamiiii!! que alegría verte por aquí.

Verla acercarse a mí fue lo más grande del mundo y eso me hacía pensar más en lo que realmente estaba haciendo, de momento iba a aprovechar que la empresa de limpieza, casualmente, se planteaba una huelga indefinida y que a Pepe lo habían imputado para estar unos días fuera del trabajo y centrarme en mi hija y en ver si podía escapar del mundo en el que me había metido, podría ser sencillo, ya que nadie conocía mi faceta de chica de compañía, salvo Sergio, pero no parecía ser peligroso y bueno algunos clientes pero que apenas conocían mi vida privada y no creo que los viera por algún lugar de la ciudad, sería demasiado remoto y rebuscado que me reconocieran, las fotos que aparecieron en la televisión de Pepe pillado conmigo, apenas se me veía y podrían reconocerme, así que me alejaría un poco de ese mundo y centrarme en mi hija y mi madre que necesitaba algo de ayuda en la casa, era muy mayor.

Mi niña no paraba de enseñarme cosas de las que hacía en el colegio, era una niña muy espabilada para su edad, y los niños de su clase no paraban de saludarla cuando se acercaban, se nota que le viene de la madre ser admirada, de manera inocente, por los niños.

Aún no habíamos salido del recinto cercano al colegio cuando una profesora de mi hija salía del colegio y al verme se acercaba a saludarme.

- Perdone, ¿es usted la madre de Yohana?,

Se acercaba apresurada y con el gesto un poco serio. Era una señora mayor de unos 60 años, era vital, muy refinada y con un aspecto muy estirado y antiguo, pero se notaba que para su edad se encontraba muy vital

- Si, soy yo, ¿ocurre algo?

- No, nada importante, es que como siempre que veía a Yohana era con su abuela, al verla hoy que la recogía una señorita más joven me suponía que sería su madre, tenía curiosidad por saber quien era. Discúlpeme me llamo Doña Teresa, soy la tutora de su hija y me he alegrado de conocerla tan sólo, me siento en la necesidad de comunicarle que su hija es un ser demasiado curioso, cosa que no es nada malo, porque así se le incrementa más la creatividad y el desarrollo mental, pero la he pillado en más de una ocasión intentando mirarle a los niños que es lo que tiene entre las piernas, algo natural en su edad pero no es ya una vez, sino unas pocas y aunque se lo intentaba informar a su abuela, está me reprochaba que su nieta no era de esas niñas. Y al verla a usted me he visto en la necesidad de comunicárselo, no es que sea una cosa mala, como ya le comunicado, pero no se deberías indicarle que eso no está muy bien para su edad. Tal vez si hablase con su padre o que ambos le habléis de la diferencia entre un niño y una niña para que deje de intentar curiosear en horas del colegio, se que es un poco delicado el tema, pero no sabía como poderlo remediar, discúlpeme pero me encontraba con la necesidad de comunicárselo.

¡¡Vaya!!, la noticia me estaba dejando pérpleja, mi hija con tan sólo 4 años ya estaba queriendo curiosear que era lo que tenían los niños y las niñas entre sus piernas, pero al escuchar a Doña Teresa, no podía evitar soltar una carcajada, porque me parecía algo totalmente inocente y cosas de niños que comienzan a experimentar ciertas curiosidades pero sin maldad alguna, pero si era cierto que debía explicarle a mi hija algo de manera sencilla y que no intente seguir con esa curiosidad, al menos hasta que no cumpla los 18 años.

Tras escuchar a Doña Teresa, le contesté:

- Son cosas de niños, o ¿tal vez los niños tampoco les has pillado a ellos intentando subirles las faldas a las niñas para ver que tipo de bragas llevan? pero no se preocupe Doña Teresa que esa curiosidad a Yohana se le va acabar, porque le enseñaré de dónde vienen los niños ya mismo y no de la cigüeña como le intentamos hacer creer...

- Bueno tampoco creo que sea tan necesario tanta explicación, pero como usted vea, para eso usted es la madre, por cierto, su cara me resulta conocida. No se pero me parece haberla visto en algún otro lugar.

- Discúlpeme, tutora de mi hija, pero tengo algo de prisa y debo ausentarme, gracias por la información e intentaré explicarle a mi hija todo lo que esté en mis manos, pero vamos algo podrías haberle explicado a ella, para eso eres la profesora.

Me había parecido que esa frase que le solté a esa refinada señora no le había sentado nada de bien, y la cara que me puso parecía que me iba a fulminar con la mirada, el caso es que me dejó con la duda de porque le sonaba mi cara tanto, ¿dónde me habría visto? Espero que no sea en ningún lugar con algún cliente, y no creo que me haya reconocido porque a la hora que pusieron la foto en la televisión, ella estaría trabajando, la cuestión era que ya me estaba acojonando un poco con el tema de la imputación de mi cliente y que la gente no paraban de mirarme y ahora mi hija de tan sólo 4 años sentía curiosidad por el sexo de sus compañeritos....

¡¡Diosss!! que de problemas me estaban surgiendo derrepente y no sabía como afrontarlos, necesitaba una parada y esperar que el asunto de Pepe no fuera a más porque sino, me veía en un marrón considerable.

Llegábamos a casa, mientras mi hija no paraba de preguntarme cosas, y no sabía como plantearle que dejase de curiosear en los bajos de los niños sin darle mucha importancia pero tampoco dejándola porque aún era muy niña y esas curiosidades sino se frenan pueden llegar a algo que luego pudieramos todos arrepentirnos.

Mi madre estaba en la cocina ultimando los detalles del almuerzo.

- ¿Ya estáis aquí? os tengo preparada un almuerzo que te va encantar Yohana, espaguettis con tomate y atún.

- ¡¡Bieeeen!!

Gritaba mi niña con mucha alegría.

- Hoy es un día muy feliz para mi. Mi mamá ha venido ha recogerme y voy a comer espaguetis.

Mi madre me miraba emocionada, y me sonreía. Me disponía a comunicarle que iba a estar unos días en casa y eso le había parecido genial a las dos, porque así podría estar con ellas más tiempo.

Mientras en la televisión volvían a repetir las noticias de la imputación de Don José Fernández, rápidamente me había coscado y me disponía a cambiar de canal, concretamente a uno infantil para que Yohana se distrajera mientras nos disponíamos a almorzar, no podía hacer que mi madre se enterase y viera las imágenes porque podría reconocerme, ya que una madre conoce muy bien a su hija porque para eso me había parido.

Terminábamos de almorzar y me disponía a descansar un rato, como de costumbre me iba a la cama, esta vez mi niña se venía conmigo porque estaba muy cansada y mi madre, como de costumbre cambiaba de canal para ver a Jorge Javier Vázquez.

Me estaba metiendo en la cama con mi hija y comenzaría a preguntarles cosas del colegio y ver como le planteaba el tema de su curiosidad, pero no sabía como hacerlo, así que me limité a ignorarlo un poco lo que me había dicho Doña Teresa, y a limitarme a reirle las gracias y las ocurrencias que tenía mi hija hasta quedarnos dormidas.

Lo que no esperaba es que mientras dormía mi madre estaba viendo el programa de Sálvame diario y que por lo visto el tema de Pepe, había sido comentado y que mi madre lo había visto.

CONTINUARÁ

martes, 11 de noviembre de 2014

EL CAMBIO ESTÁ POR LLEGAR

5.

Me había pasado casi toda la noche despierta, observando la gran ciudad y como se íban apagando las luces de los grandes monumentos, siendo alumbrados por la gran luna llena que zurcaba por los cielos y en mi cabeza no dejaba de rondarme si lo que estaba haciendo era lo más correcto o no, llevaba un año ejerciendo la prostitución, por mi vagina han pasado muchos penes de diferentes hombres y mi cartera se había hinchado bastante bien en tan poco tiempo, podría optar por dejar que mi madre me mantenga mientras busco un nuevo trabajo más modesto, pero ¿y si no lo encuentro?

También no dejaba de pensar en Sergio, en su mirada y en lo que podría haberme hecho su increíble herramienta, que bonita era, realmente he visto muy pocas como la de él, era preciosa.

- ¡¡Joder Lola!! deja de pensar en eso,  ¿no tienes suficiente con lo que te ha sucedido?. Me decía a mi misma una y otra vez.

Pepe se encontraba plácidamente dormido a mi lado, roncaba una barbaridad, podría haberse tratado esa ronquera, y dejarme descansar pero no dejaba de pensar ni en mi futuro ni en Sergio.

La noche había transcurrido, Pepe se levantaba y comenzaba a hablar por el móvil con sus subordinados para que le preparásen el desayuno para él y para mí, el cual lo íbamos a tomar en la piscina de la mansión y luego me recogería un coche privado para acercarme al apartamento y finalmente ir a mi casa. Y así había sido, Pepe me había pagado en un sobre los 1.000€ por haberle hecho compañía y me disponía a marcharme de esa increíble mansión. ¿Hasta la próxima?, Pepe se despidió de mí con un hasta pronto, pero yo no estaba muy convencida de ello.

Había llegado a mi casa, mi madre se encontraba llevando a mi niña Yohana al colegio, me desnudaba y me pegaba una buena ducha, aunque la había tomado en la mansión antes de haberme ido, en mi apartamento me había vuelto a colocar el mono de trabajo de limpiadora para no despertar sospecha en la vecindad,  De hecho antes de entrar en la casa había hechado un vistazo a la puerta de mi vecino Sergio por si daba la casualidad de que me lo encontrase saliendo de su casa, pero no había sido así.

Me disponía a tomar la ducha y mi madre comenzaba a entrar en la casa con el carro de la compra y preguntándo si ya me encontraba en nuestro humilde hogar.

- ¿¿Lolaaa?? ¿¿Lolaaa?? ¿te encuentras en casa?

- ¡¡Si mamá!! ya he regresado, estoy en el baño, ¿cómo está Yohana?

- ¡¡Bien hija, bien!! Pero ya sabes, te extraña mucho, llevas un año que apenas tienes tiempo con ella, se que el trabajo es importante pero, ¿no podrías hablar con tu jefe para que te cambiáse el horario de la noche por uno más acorde para que puedas estar con tu hija?

- ¡¡Mamá!! no sigas, ya sabes que cuando llevas poco tiempo en un trabajo no puedes disponer, además estoy bien, se que apenas estoy viendo a mi hija pero estoy seguro que pronto las cosas cambiarán.

O eso me hacía creer yo a mi misma.

- ¡¡Ainss hija!! yo ya estoy muy mayor y no se si podré aguantar más, me da tantísima pena no poder ayudarte más, o hacerte cambiar de idea y que dejes ese trabajo de limpiar calles por la noche y estés más con tu hija que te necesita, tiene tanta energía que no puedo llevar su ritmo, aunque no es nada de mala pero es un torbellino y yo ya no estoy para esos trotes.

- Tengo una buena paguita y con ella podríamos vivir bien las tres, deja de trabajar por la noche, que aunque sea limpiando, la noche no trae nada bueno.

- ¡¡Cállate mamá!! y déjame descansar que estoy muy cansada, eres muy buena conmigo, te estás portando genial pero no puedo permitir que seas tú la que nos mantegas a las dos, y si debo estar toda la noche con la escoba en la mano, lo estaré y punto en boca, además tu paga es para tí y sólo para tí, que debes disfrutar de tu vida. Bueno, aunque eso no era así, la pobre estaba cuidando a mi niña, tal vez debería de echar menos noches y concretar tan sólo algunas citas, pero claro, eso haría sorpechar a mi madre.

Bueno, dejaba de hablar con mi madre y me disponía a echarle una mano en la cocina y en los menesteres de la casa y esperar para intentar ir a recoger a mi hija del colegio.

Estaba llegando la hora de ir a recoger a mi hija, mientras terminaba de realizar un gazpacho para el almuerzo, mientras en la televisión estaban dando las noticias locales y escucharía algo que no me gustaría nada haber escuchado.

- Acaba de ser imputado el consejal Don José Fernández, por supuesta mal versación de fondos públicos,  de hecho ayer se le había visto con una chica, que no era su esposa cenando en un restaurante exclusivo de la ciudad, todo da a entender que el concejal se gasta el dinero del pueblo en chicas de compañía y bla, bla, bla....

Menos mal que mi madre no se encontraba en ese momento frente a la televisión, y la foto en que aparecía Pepe con la chica, no se apreciaba que era yo, pero alguien que me conociera bien, como era mi madre podría haberse dado cuenta. No podía dar crédito a lo que estaba viendo y oyendo por la caja tonta.

Pero esta noticia va a dar mucho de que hablar y no se va a quedar en eso, como sigan investigando, me van a pillar si ó si, algo tendré que hacer pero de momento me voy a calmar e intentaré no trabajar durante unos días para no levantar sospechas, pero claro, ¿cómo hago para ver que no puedo ir a trabajar? Mientras pensaba en las noticias se escuchaba esta otra noticia.

- La empresa de limpieza de la ciudad, se va a poner en huelga indefinida tras no llegar a ciertos acuerdos con el consitorio, ya que este no les paga por falta de fondos, y bla, bla, bla...

¡¡Ufff!! Me puedo salvar por los pelos, tendré una buena escusa para no ir a trabajar  a mi supuesto trabajo, mientras pienso como podría escapar de este embolado que estaba sufriendo y del que me pueden pillar, tan sólo espero que las fotos del consejal no las pongan en Sálvame y si fuera así, las pongan borrosas y apenas me reconozcan. 

En ese mismo instante, antes de salir a la calle a recoger a mi hija, había decidido realizarme un corte de pelo, aún tenía tiempo y no se me daba nada de mal, y pensar en como iba a hacer para no levantar sospechas, de eliminar por un tiempo el móvil de llamadas de clientes y desaparecer del panoráma de la prostitución por un tiempo indefinido mientras pensaba que íba a hacer, ahora si que necesitaría la ayuda incondicional de mi madre y echar mano a mis ahorros de manera moderada.

Comenzaba a prepararme para ir a recoger a mi hija, mientras salía y cerraba la puerta de mi casa, escuchaba la puerta del vecino abrirse, me había girado y hay estaba él, con su mirada de ojos penetrantes y tiernos. Nos habíamos quedado mudos, él se notaba cortado y como que no quería dirigirme la palabra, pero me dió por sonreirle y darle las buenas tardes. En ese instante se me había olvidado lo que me podría caer encima, pero verlo a él con pantalones cortos y camiseta me había puesto cariñosa y a la vez algo tierna.

Él había comenzado a evitarme, le había invitado a entar en el ascensor con una enorme sonrisa y coqueteándole, pero él parecía estar nervioso, tan sólo me había dicho que estaba muy bien con ese nuevo corte de pelo y se marchaba corriendo por las escaleras, eso me había dejado atónita, el chaval se había fijado bien en mí, aunque no parecía que quisiera prestarme atención ya que me estaba evitando y no quería nada conmigo, me sentí desilucionada pero tal vez era lo normal, además pronto se me había pasado ese momento cuando comenzaba a pensar en mi hija y en lo que le había pasado a Pepe.

CONTINUARÁ




lunes, 10 de noviembre de 2014

EL CAMBIO ESTÁ POR LLEGAR.

4.

La tarde seguía su curso, no entendía porque me había portado así con Sergio, tal vez  el que hubiera dudado de mi palabra, aún pudiendo tener un poco de razón, una prostituta no es sincera en muchas ocaciones, pero él había sido diferente, y por eso me había sentdo mal tras su marcha, pero la tarde-noche seguía su curso. Todo íba normal, algún que otro cliente de mediana edad que reclamaba mis sentidos, algo coyuntural. Se acercaba la noche cerrada y me llamaba un cliente especial, digo especial porque era de los que me pagaba bien, no porque fuera de mi predilección.

Sonaba el teléfono:

- ¿Lidia?, era especial pero no sabía mi nombre real.

- Estáte preparada en una hora, iré a recogerte para cenar y pasar la noche juntos, le he dicho a mi mujer que esta noche no me espere porque estaré liado con temas de la junta, me tienen ya cansado con el temita de los cambios que quieren que realicemos, necesito desahogarme y te necesito, así que deja todo lo que tengas que hacer y ponte guapa con el colgante que te regalé.

Se trataba de Don José Fernández, de unos 50 años, concretamente del concejal del ayuntamiento de la ciudad y el que me había regalado dicho colgante del que sólo me lo colocaba para sus visitas. Me iba a llevar a un restaurante muy exclusivo y elegante y luego a pasar la noche en un chalet en una zona residencial a las afueras de la gran urbe.

Como era de esperar, a la hora y poco Don José, venía a recogerme, para la ocasión me había puesto un traje azul de palabra de honor, para así lucir con más espléndor el colgante de pedrería fina, con falda a la altura por encima de las rodillas, pero no muy corta y con una raja que casi llegaba a la zona de la pélvis, a juego unos zapatos de color blanco y un recogido de pelo con algunos tirabuzones.

Don José al verme se le notaba que se le íban los ojos pero nunca me decía nada, era por ello, su avanzada edad y su poca delicadeza por lo que no le sentía ningún aprecio, si me permitía estar con él era por su dinero, podía enteder perfectamente porque su mujer ya no le echaba ni cuenta, pero tenía que fingir estar a gusto con semejante individuo sino también se me podría acaber mi chollo.

Nos encontrábamos en el restuarante comiendo, estaba escuchando las contínuas parrafadas que soltaba José sobre su trabajo, de la posibilidades que habría de que le quitásen el cargo ya que la oposción y un nuevo partido político, que había surgido hace poco, el cual estába causando un gran furor entre las masas por su líder, que mi cliente estába agobiado porque se veía que se le íba a acabar el chollo que estaba teniendo, ya que se aproximaban unas elecciones locales para el próximo año y verdaderamente el equipo de gobierno de Pepe, como le llamaba yo exclusivamente y sus más allegados, no lo habían hecho nada de bien y se veían que no serían elegidos. Vamos lo que se le llama que tenían un verdadero marrón.

Pepe no dejaba de hablar de sus problemas, de su falta de liquidez para arreglar ciertos asuntos y de que la gente no estaban comprendían, y en cambio, aunque le hacía creer que lo estaba escuchando, en realidad mi mente estaba en dos cosas. Una en la cantidad de cosas que este hombre podría haber realizado si hubiera sido más consecuente con el dinero que ganaba, la de cantidad de dinero que se ha gastado en mí y a saber si en otras mujeres, no creo que fuera de su sueldo de político, porque era  alrededor de 1.000€ lo que yo podría ganar por esa noche y no sólo una noche al mes, sino unas 3 ó 4 las que podría pasar conmigo en un sólo mes y se de buena tinta, que yo no era la única, me conozco a unas pocas compañeras que han estado con él y en alguna ocasión especial dos o tres juntas en alguna orgía que planteaba él y sus amigos. En realidad no se lo que ganaría un consejal, pero no creo que fuera tanto, pero bueno, en realidad eso no me importaba mucho, yo hacía lo que tenía que hacer y ese no era mi problema sino de él.

Mientras que Pepe hablaba y hablaba, no podía remediar pensar en Sergio, en su mirada, en lo que me había hecho sentir, algo que nunca había experimentado cuando él me había besado, sólo fue un instante y que me hizo enfadar por su increíble sinceridad y timidez. Nose lo que fue pero no dejaba de pensar en él, tenía que intentar disimular porque Pepe no dejaba de hablar.

Acabada la cena nos disponíamos a ir a su mansión a las afueras, estaba colocada en la falda de un monte a unos 20 minutos de la ciudad. Entrábamos en la habitación, no era la primera vez que lo hacía pero cada vez que lo hacía me quedaba prendada con las maravillosas vistas que tenía de la ciudad y más aún de noche, parecía un portal de Belén con las lucecitas encendidas y más espectacular cuando había una increíble luna llena.

La verdad que el lujo era impresionante y que engatuzaba a cualquiera, a veces Pepe me decía que si seguía portándome bien podría heredar esa mansión, pero claro eso se lo decía a todas sus putitas, pero según él yo era su favorita.

El caso es que tras esas enormes paredes de cristal, que durante el día desde fuera se veía totalmente negro y que de noche, como estába apartada de toda civilización no nos podrían ver si encendíamos las luces, así que era un espectáculo lo que se percibía desde allí en la más completa intimidad.

Eran cerca de la medianoche cuando me disponía a realizarle a mi cliente un masaje tántrico, como era de esperar a las 2 horas, quedaba rendido después de haberle puesto toda mi artillería de mujer encima y por muchas pastillas que tomase no aguantaba mucho, así que terminaba rendido en la cama, en cambio yo me quedaba sentada, tapada con las sábanas y observando la ciudad desde la panorámica habitación y preguntándome si realmente esta era la vida que yo deseaba y de la mirada penetrante de Sergio.

CONTINUARÁ

jueves, 6 de noviembre de 2014

EL CAMBIO ESTÁ POR LLEGAR

3.

Le abrí la puerta al chico, siempre les recibo abriéndole la puerta y escondida tras ella para evitar que algún vecino del apartamento salga y me vea en ropa interior, aunque el apartamento y la zona donde ejercía era de lo más respetuosa y en el tiempo que llevaba nunca me había cruzado con algún vecino.

Aunque había mirado por le mirilla de la puerta al chico no lo había reconocido, pero al verlo entrar me había comentando a mi misma: ¡¡Tierra, Trágame!!. Resultaba que era mi vecino de enfrente, el que siempre me encontraba cuando salía a trabajar y nos mirábamos disimuladamente en el ascensor, él no me había visto aún pero no tardó en hacerlo y su reacción fue de sorpresa.

- ¡¡Vaya!!, tú, ... tú,....

Comenzó a tartajear asombrado pero a la vez exitado.

Yo también reaccioné algo aturdida y llena de sorpresa pero también un poco desconcertada y algo enfadada contesté.

-  ¡¡Coño!! ¡¡Joder!! mira que hay putas en la ciudad y has tenido que dar conmigo.

El chico, asombrado me dijo:

- Estooo, no lo sabía, siempre que te he visto pensaba que eras barrendera, y nunca me hubiera imaginado que fueras la chica del anuncio...

Claro, ¿cómo se lo iba a imaginar? si apenas nos conocíamos y siempre que me veía era con el mono del supuesto trabajo que desempeñaba, y en las fotos de internet no se me veía la cara, sólo el cuerpo.
Y ahora ¿qué hacía?... si ya era el chico un poco cortado, en ese instante estaba temblando.

- ¡¡Bueno!! ¿qué hago? ¿prefieres que me vaya y hago como que no te he visto?

Las preguntas que mi vecino me había hecho me hizo estremecer y comenzar a tenerle ternura y algo de cariño, ¿él qué iba a saber? y además parecía que no tenía la intención de hacerme daño alguno, estaba dispuesto a irse después de haber cruzado toda la ciudad para tener un rato de sexo, además el chico está de buen ver y comenzó a entrarme la curiosidad de ver que había detrás de esos baqueros y esa camiseta.

Así que lo invité a pasar y comenzaría a sacarle conversación...

- Bueno, ya que nos conocemos tan sólo de un buenas tardes y un adios y de coincidir durante una semana casi todas las tardes en el ascensor y de descubrir mi verdadera profesión, ¿cómo te llamas?

- Me llamo Sergio,...

Me había contestado de una manera muy cortada y como no dando crédito de lo que estaba haciendo pero resultaba dulce ver como intentaba evitarme en la mirada. así que eso me estaba agradando porque parecía que me quería respetar y había decido darle un beso en la boca para tranquilizarlo, normalmente no solía besar a ningún cliente de esa manera, mis besos a clientes eran simples picos y algún muerdecito sin importancia, pero este chico me transmitía algo diferente, sería ternura y lo notaba muy nervioso y quería tranquilizarlo.

Él se había sentido confuso y perplejo al recibir dicho beso pero segudamente me miró, tenía una mirada penetrante, dulce y arrebatadora, me recordaba a un actor de series y de cine muy popular y que gustaba a muchas mujeres, sin dudarlo comenzó a besarme y yo me comencé a dejarme. Besaba de maravilla, me sorprendía como siendo tan tímido podría besar así, y había estado con muchos hombres más atrevidos que él y nunca lo habían hecho como él lo estaba haciendo, así que pronto comenzaría a dejarme llevar y a no recordar que era mi vecino.

De repente él había decidido cortar y a pedirme disculpas, yo que parecía estar drogada por su beso, el cual no sabría decir si había durado mucho o poco, la sensación de calor que me produjo era tal que me había dado coraje de que hubiera cortado y comenzara a pedirme discúlpas.

- Lo siento, lo siento mucho, si quieres me voy.

Me insistía mucho en irse si yo se lo pedía, pero quería que se quedase, ya que estaba allí quería conocerlo y le contesté con ternura:

- ¡Tranquilo Sergio!, ¡Tranquilo! no pasa nada, tú ¿ha qué has decidido venir aquí? ¿a follar? pues hagámoslo, eso sí, te pido un poco de discreción y si te cruzas con mi madre, no le digas nada, te lo pido por favor...

- Uys, tranquila vecina... no sería capaz de hacer algo así, además a mi tampoco me gustaría que se supiera que he venido aquí.

- ¿Estás casado?

Era lo normal entre mis clientes, pero me había sorprendido su respuesta.

- Nooo, para nada, si lo estuviera no habría solicitado tus servicios.

Me había hecho soltar una carcajada enorme, cómo sino hubiera hombres casados que solicitan mis servicios y los de mi compañera a diestro y siniestro.

- Sergio, no te preocupes, es normal que un hombre esté cansado de su mujer y desee experimentar con otras mujeres. no es lo que debería ser por moralidad pero es muy cotidiano creéme.

Se había sorprendido, puso una cara de sorpresa cuando le había dicho eso.

- Vale Lidia, tú dirás eso, porque estarás acostumbrada, pero yo no soy así, si estoy con una mujer es porque la quiero y no quisiera estar con nadie más, y si he venido aquí es porque llevo mucho tiempo sin practicar sexo con una mujer y no ligo absolutamente nada, no creas que ha sido fácil que me decidiera hacer tal cosa, pero estaba cansado de salir a las discotecas y no conseguir nada, de ir a clases de baile de salón y sí, divertirme bailando con las chicas pero que no llegásemos a más, y cansado del cinco contra uno frente al ordenador.

Se estaba sincerando conmigo, no sabía decir si era cierto o no pero me sorprendía que lleváse tiempo sin tener sexo, aparentemente el chico no estaba mal, eso sí, muy tímido pero por otro lado muy bien, así que ni corta ni perezosa me acerqué y le dí otro beso y comencé a meterle mano.
No lo estaba viendo pero su torzo parecía estar bien, no estaba muy duro, típico de gimnasio pero tampoco estaba flácido de obeso, Sergio no era ni gordo ni estaba cachas, estaba más bien normal, pero me había asombrado cuando mi mano había comenzado a quitarle el cinturón y a meterle mano en su ego, y ¡¡Madre mía!! la tenía muy erecta y se notaba que era enorme, me había comenzado a poner nerviosa, este chico todo lo que tenia de tímido lo tenía de desarrollado, menuda polla.

Estaba nerviosa en cuanto descubrí su desarrolado pene y se lo dije, el chico había sonreido y me había preguntado

- ¿Realmente eso importa? ¿o me lo estás diciendo por decir?, seguro que se lo dirás a todos.

Esa afirmación que había salido de Sergio, me había caído como un jarro de agua fría y había decidido no seguir aunque estaba deseando seguir y comérmela, estaba espléndida, muy derecha y erecta y la mirada del chico era de placer pero a la vez atónito.

- ¿Qué sucede Lidia? (era mi nombre de profesión, aunque fueramos vecinos él aún no sabía mi nombre).

- ¿Te crees que porque sea puta voy a ser una farsa?

Me había salido de manera natural, estaba muy molesta porque era la primera vez que hablaba con verdaderos sentimientos, ese beso del que nos habíamos fundido me estaba haciendo sentir como una mujer, nunca lo había sentido antes, ni con mis parejas de cuando era una cría ni obviamente con mis clientes de hoy día, y para una vez que soy sincera me había molestado mucho. Así que le dije que se pusiera sus baqueros y se marchase por donde había venido.

- Estooo, pero y ¿eso?

- Ni peros ni nada, te he dicho que te vista y te vayas por donde has venido, seré puta pero no una farsa, así que márchate.

- Y ¿tengo que pagarte?

- No, necesito tu dinero, así que márchate...

Me estaba dando pena porque me estaba gustando y el chico podría tener algo de razón, pero no me sentía a gusto que me tratase como una chica farsa y sin querer cogerle el dinero, puesto que no habíamos hecho nada, Sergio perplejo pero sin rechistar se fue enfundando sus baqueros y tapando su espléndido miembro y con la cabeza agachada comenzaba a marcharse del apartamento.

Antes de llegar a la puerta giraría y me diría:

- Lidia,...

- No me llamo Lidia, le había cortado para aclararle algo. sino Lola, ese es mi verdadero nombre, y espero que no te lo tomes a mal pero no me gusta trabajar si me hacen sentir que soy un farsa. ¿qué quieres? ¿por qué no te vas?

 Más perplejo y confuso, a parte de que estaba muy nervioso, se quedó callado y mirándome, su mirada era penetrante y sincera, y tal vez su timidez y bondad le hacía que estuviera como estaba realmente a dos velas sin sexo, se le notaba que mucha autoestima no tenía porque le había parecido muy extravagante que le dijera que tenía un pene precioso y enorme, pensaría que yo era así de farsa, pero estaba molesta. Podría tener mucha razón Sergio y que eso se lo dijera a todos mis clientes, él era otro cliente, y en realidad a todos mis clientes les hacía ver que tenían unos grandes atributos y estaba siendo muy falsa con ellos, pero él era diferente y por eso me había sentido tan mal, además estaba esperando otra cita que estaba a punto de llegar y aunque estaba realmente caliente con él, ya no se me apetecía tener sexo con Sergio, así que ya no me importaba que se fuera.

- ¿Podríamos vernos en otro momento? me había preguntado antes de marcharse.

- Nos vemos todas las tardes a la misma hora desde que eres mi vecino.

- Si, cierto, pero eso no quita que te mire ya con otros ojos y no creo que te gustase que en el rellano te pregunte si te apetecería que nos volviéramos a ver en tu trabajo, pero descuida, que después de haberme dejado con ganas y no aceptar la realidad de que pueda dudar de tí, no volveré a dirigirte la palabra e intentaré no cruzarme contigo, ya que viéndote como te estoy viendo, (estaba con lencería muy fina blanca de encajes que destacaba mucho sobre mi piel canela y con los pezones medio salientes ya que la talla del sujetador era una menor a la que normalmente uso para que así destacásen más mis enormes pechos naturales)  nunca más te podré ver con tan buenos ojos como antes lo hacía Lola y a pesar de haber descubierto lo que eres realmente lo seguía haciendo. así que has perdido un cliente, pero total a tí ¿qué más te dará?

Y girando su cabeza perdiéndose su mirada penetrante, cogía la puerta y se marchaba sin decir más nada y comenzaría a sentarme mal conmigo misma.

CONTINUARÁ

EL CAMBIO ESTÁ POR LLEGAR.

2.

Llegaba a mi lugar de trabajo, una apartamento privado, en el otro extremo de la ciudad, al menos así evitaba que me puideran reconocer,  lo tenía alquilado junto con otra compañera de la profesión, una amiga que si habría estado en casa de relax y que había conocido casualmente en una fiesta, y sería la que me ayudara y me plantease entrar en este mundo. Eramos independientes, no dependíamos de nadie ni de una madán ni un chulo, la verdad es que nos lo habíamos montado muy bien. Habíamos colocado anuncios acompañados por fotos nuestras, eso sí, con las caras tapadas para evitar que nos reconocieran y desde que lo habíamos hecho no paraban de llamarnos señores para que le aplicásemos nuestros servicios. La mayoría hombres maduros, muy solventes y con puestos relevantes en la sociedad, casados, divorciados, solteros, de todas las clases.

Al principio me costaba un poco, pero como siempre había sido una chica muy extrovertida, a los pocos días de comenzar mi nueva andadura, iba siendo más atrevida con mis clientes, les hacía pasar un rato inolvidable, sentir que eran grandes, aunque la mayoría no me hacían satisfacer completamente, la mayoría era verme desnuda y comenzar a jadear y temblar. Llegaba a tener clientes que me llamaban para que le acompañase a fiestas, ahí si que lo ganaba muy bien, llegando a ganar 1.000€ en una noche, obviamente era un dinero rápido, pero no era sencillo como todo el mundo se piensa, para conseguirlo tenía que tragar mucho y ser muy hipócrita, hubiera preferido estar limpiando la mierda de los waters de una empresa aunque ganase mucho menos, pero es que de ese trabajo no me llamaban y como ya había dicho anteriormente no quería que mi madre estuviera pagándome a mi y a mi hija, así que me lo tomaba con filosofía y tragaba lo que fuera por mi hija y la verdad es que en esta profesión, trabajo no me faltaba porque no paraban de salirme clientes y la verdad era muy buena. 

Recuerdo que mi primera vez con 16 años, lo hice con un chico mayor que yo, era guapísimo, musculado y con un torso que parecía estar sincelado por los mismos dioses del olímpo, estaba tan a gusto con él que me dejé llevar y había sido un fracaso, el chico no sabía moverse, se quejaba por cualquier cosa que le hiciera, era muy delicado, parecía mentira que tanto músculo no sirviera de nada. La verdad es que desde los 16 años no me han faltado hombres que me vanagloriasen por mi escultural cuerpo y yo me aprovechaba de ello, siempre les sacaba alguna invitación a cambio de un magreo, pero era porque a mi me apetecía hacérselo porque me gustaba el chico, pero ahora me gustase o no debia hacérselo, pero bueno, al cabo es lo mismo ¿no? y así conseguía dinero.

Todo iba muy bien, lo ganaba bien, a mi hija no le faltaba de nada, y como yo no era una chica de muchos lujos, ni siempre me había gustado aparentar que vivo bien, la mayor parte del dinero que ganaba lo destinaba a un fondo de jubilaciones y a ahorrarlo para los momentos de vacas flacas o para cuando mi juventud se pasase y ya no fuera un atractivo para los hombres, porque la verdad sea dicha, yo iba envejeciendo y mi cuerpo se iba deformando y algún día llegará que ya no sea del gusto para mis clientes. Así que tampoco levantaba sospechas a mi madre porque si me viera con alguna joya, las cuales no me parecían atractivas, y en menos de un mes más de un cliente me ha regalado algún colgante para lucirlo en alguna fiesta, me preguntaría que ¿cómo la he conseguido con un trabajo de barrendera? y no pararía de hacerme un cuestionario exhaustivo de como habría conseguido esa joya, así que me desprendías de ellas, las guardaba en mi apartamento y me la colocaba para el cliente que me las había regalado para su mayor "gloria".

Estaba llevando una vida doble, por un lado con mi hija y mi madre, de una forma humilde y sencilla, pero apenas existente, ya que siempre que llegaba a mi casa a primeras horas de la mañana, mi hija ya estaba en el colegio y mi madre haciendo de comer, descansaba un poco, la ayudaba en las tareas de casa, almorzaba, esperaba a mi hija llegar de su colegio, comíamos juntas y me iba a tomar la siesta, apenas 5 ó 6 horas dormía, me despertaba a las 19:30, merendaba algo ligero y me iba a trabajar y aunque había muchas noches que después de acompañar a algún señor de negocios, nos íbamos a la habitación le practicaba una felación, luego dos posturas y en cuestión de poco tiempo se quedaba frito, como cobraba por horas me podría pasar 4 horas durmiendo y cobrándolas, luego se despertaba temprano, otra mamada y se iba tan a gusto a sus negocios y una servidora para su casa. Una noche redonda y 800€ en una sola noche, parecía sencillo pero no es así, porque realizaba cosas que no deseaba, pero era lo que había.

Muchas veces llegaba a pensar si estaba haciendo bien, pero yo no era la que pagaba, no era la que estaba gastando el dinero a cambio de sexo, tan sólo lo recibía y nadie me obligaba, podría parar cuando quisiera, lo estaba ganando muy bien, también es verdad que muchos días estos señores tan solventes no me neceitaban, y habría tardes-noches que no ganaba nada o prácticamente nada y era muy consciente que este trabajo no me iba a durar toda la vida, que habría algún año que estos clientes dejásen de llamarme, obviamente no estaba cotizando aunque yo invirtiera mi dinero en un plan de jubilación. 

Yo podría haber empleado mi dinero en comprarme un gran coche, en vestirme de lujo pero no me hacía falta, mi coche era un seat ibiza, el que había conseguido pagarme cuando estaba trabajando de administriva, siempre me había enseñado mi madre a mirar por el dinero, así que nunca me dió por hacer locuras, aunque hubiera estado tentada en más de una ocación, pero podía vivir bien y a mi hija no le faltaba de nada, y era eso lo que me hacía sentir bien. Y no levantaba sospechas a nadie porque llevaba la vida de una persona normal.

Como había dicho había tardes-noches que mis clientes más solventes no requerían de mis servicios, y era cuando apenas trabajaba, a veces me llamaban desde los anuncios otra clase de señores menos solventes y con menos poderes, pero que de vez en cuando o una sóla vez en sus vidas podrían permitirse una de mis tarifas más baratas y la mínima que me despachaba, unos 50€ por media horita en mi apartamento,  estos clientes solían ser los que conseguía por medio de mi anuncio en una web de contactos, me llamaban un poco confusos y sospechando que fuera la mujer del anuncio y cuando llegaban a la casa se amaravillaban de que fuera real, se íban contentos y a lo mejor ya no los volvía a ver, solían ser hombres maduros amargados y con una vida sexual aburrida y buscaban algo fresco y nuevo. 

Una tarde sonó mi móvil y escuché la voz de un joven tímido que buscaba información y cómo podríamos vernos, le antendí y le dije donde podríamos encontrarnos. me contestó tímidamente y se le notaba muy nervioso y balbuceante, me dijo que si podría acercarse a verme en una media hora y colgó muy apresuradamente.

Pasaron unos 30 minutos, mientras me había preparado como solía hacer con todas mis visitas, me daba una ducha y me colocaba una exuberante ropa de lencería para amaravillar al cliente,  Llamaron a la puerta y mis tacones comenzaron a sonar por el parquet del apartamento acercándose a la puerta, abrí la puerta y mi sorpresa fue al ver que se trataba de un muchacho de más o menos mi edad y que me resultaba muy conocido.

CONTINUARÁ

miércoles, 5 de noviembre de 2014

EL CAMBIO ESTÁ POR LLEGAR.

1.


Mis ojos comenzaron a abrirse, de fondo se escuchaba la televisión y precibía la voz de Jorge Javier Vázquez comentando la inminente entrada en la cárcel de la coplera Isabel Pantoja, ¿cómo no? era lo que siempre se escuchaba a esas horas en la casa de mis padres. Mi madre estaba deseando que ese personaje le cayera lo más grande, desde siempre le ha tenido un odio tremendo y nunca lo llegaría a entender porque nunca la había conocido en persona. Siempre había pensado que si hay que odiar a alguien es porque te hubieran hecho algún mal personal, pero bueno era el entretenimiento que ella solía tener todas las tardes desde que se quedó viuda hace más de 3 años, aunque realmente no era lo único que hacía, por suerte, ya que realizaba otras actividades pero ese programa le tenía cierta predilección y mientras estuviera contenta, ¿qué más da?.

Me encontraba en la cama, me estaba desvelando de una siesta que se me había hecho muy corta, me tenía que levantar y comenzar a prepararme para irme a mi trabajo, bueno si a lo que me dedicaba se le podía llamar trabajo pero era lo que me mantenía sin necesidad de depender de la pensión de mi vieja madre. Ya tenía una cierta edad y no me gustaba depender de ella, con lo que yo ganaba podría independizarme pero no quería separarme de mi madre la cual, aunque se encontraba perfectamente y podía estar sola perfectamente, si le ocurría algo, tenía instalado, la teleasistencia y estos me podían avisar, pero al menos ella podía sentirse acompañada por mí y mi hija pequeña.

Me llamo Lola, vivo en un barrio humilde y con cierta solera de la ciudad en la que nací hace casi ya tres décadas, sin cumplir aún. Tengo una hija maravillosa de 4 años, la cual dicen que se parece muchísimo a mí, ya no sólo en el físico sino también en el caracter, es alegre, cariñosa, simpática, atrevida, richarachera, curiosa a más no poder, vamos un torbellino, siempre está de un lado para otro y no está quieta, sólo fue escuchar que estaba desvelándome y sentirla correr desde el salón, en el que se encontraba con mi madre y echarse sobre la cama para darme un beso. En un principio eso me molestaba mucho, porque siempre me ponía de los nervios y no me dejaba despertarme a gusto, pero era ver como ella me clavaba su mirada azabache, su larga melena rizada y negra, su tez café con leche y su inocente sonrisa de perlas blancas, que no podía remediar poder enfadarme con ella.

- ¡Mamá! ¿ya estás despierta? dime que hoy te vas quedar en casa, que quiero enseñarte lo que mi profesora me ha enviado de deberes.

Esas palabras me estremecían y me hacían sentirme mal, pero tenía que ir a trabajar y no podía faltar porque sino, mi niña no podría estar como está de bien.

Me levantaba dándole un inmenso abrazo y beso a mi única niña.

- ¡Yohana!, sabes bien que a estas horas no puedo, me debo a mi trabajo y hasta mañana no regreso, pero te prometo que mañana me quedaré contigo y vemos las cosas que estás haciendo.

Me sentía fatal, porque era lo que siempre le decía para que se quedase tranquila y nunca lo realizaba, pero era cierto, me debía a mi deber y que no me faltase, porque sino no podríamos tener ciertos privilegios, así que me levantaba, me apresuraba a ponerme la ropa de faena, el mono de trabajo naranja y azul de la empresa de limpieza y me tomaba un café cargado para poder aguantar mi jornada de tarde-noche-madrugada.

Me disponía a despedirme de mi madre, la cual aún estaba escuchando y viendo incrédula la inminente entrada a prisión de la famosa coplera. Me iba a la calle y sin mediar apenas palabra con el vecino de enfrente que parecía que me tenía pillada la hora de salida, siempre coíncidíamos en el pasillo, era el único momento del día que coincidíamos, ¿tal vez me estaba espiando y se hacía el tonto para coincidir conmigo en el ascensor?, el caso es que el chaval, de más o menos mi edad, apenas me decía nada, se limitaba a decir cortézmente las buenas tardes y se ponía a mirarme de manera disimulada, como sino me diera cuenta de ello, pero yo también me hacía la tonta, la verdad es que el chico me agradaba, llevaba tan sólo 1 mes que se había mudado al piso de enfrente y desde que lo ví me causó muy buena impresión. Es alto, moreno, con una mirada preciosa, usaba lentes, eso sí un poco escaso de pelo, pero le hacía interesante, o al menos eso me parecía a mí, tímido a más no poder y educado. Tal vez sería momento de decirle algo, pero no me atrevía porque eso conllevaría a intimar y como que no estaba dispuesta a que entre un hombre más en mi vida. y tampoco quería que supiera más de mí, ya tenía yo suficiente con lo que tenía encima que no era poco.

Me despedía del vecino al terminar de bajar por el ascensor y cada uno se iba para un lado diferente, quería pensar que entre él y yo no habría nada y mejor que no lo hubiera, bueno o tal vez era mi imaginación y el chico no quería nada conmigo, pero la forma en la que me miraba y saludaba le delataba, y es normal, y no es por presumir, pero soy una chica que ha tenido una vida sentimental muy activa desde que había cumplido los 16 años. Siempre había sido la sensación de los chicos porque siempre destacaba por mi físico de chica morena con rasgos árabes, con grandes pechos y cintura delgada. Me lo decían muchos hombres porque mi profesión hacía que me relacionara con muchos, de diferentes situaciones sentimentales, que no paraban de decirmelo, llegando a un extremo de agotamiento, pero tenía que aguantarlos porque era a lo que me dedicaba.

En realidad mi mono de trabajo era una tapadera para que mi madre no supiera a lo que realmente me dedicaba. La prostitución. Se de buena tinta que si ella se enteraba la mataría en vida, no hubiera consentido que me hubiera dedicado a ello pero no quería que ella me mantuviera con una hija, sé que lo habría hecho con mucho gusto, pero no lo hubiera consentido. Pero ya ha sufrido ella demasiado con mi difunto padre, y con mi época de adolescencia y no quería que sufriera más porque me viera sin poder mantener a mi hija.

La situación en el país era cada vez más insostenible, no paraban de salir en la tele noticias relacionadas con la corrupción política y con los empresarios que estaban llegando a la ruína y despidiendo a gente, pero yo sabía muy bien que eso no era así, mis clientes eran personas muy solventes y con gran poder y me pagaban grandes cantidades de dinero por hacerle compañía en fiestas privadas y en convenciones, así que dinero había, lo malo es que lo malgastaban.

Desde que mi ex marido me abandonó con una niña recien nacida no encontraba trabajo de lo que había estudiado (administrativo), ni de lo más remoto como era de limpiadora, y eso que yo antes de quedarme embarazada estaba trabajando de lo mío, pero desde que mi ex jefe se enteró que estaba en cinta me despidió, luego fue el abandono de mi pareja y encontrarme sin trabajo. La muerte de mi padre, que gracias a Dios se lo llevaba, porque nos había hecho pasar a mi madre y a mi un infierno,  y el continuo rechazo de futuros trabajos que no cuajaban, hizo que hace cosa de 1 año me planteara vender lo que tantos hombres deseaban tener entre sus manos, mi cuerpo.

No había sido fácil la decición pero era la vía que tenía de escape en esos instantes para no estar mantenida por mi madre y poder así darle un buen futuro a mi criatura más querida. Me había inventado que aprobaba unas oposiciones para la limpieza de las calles de la ciudad y me había hecho con un mono de trabajo para hacerla creer que estaba trabajando por las noches, y así disimulaba mi posición de puta que tenía en la realidad.

CONTINUARÁ